Ficha 25 · Criterios del catálogo
Por qué algunas pruebas no están en nuestro catálogo.
No incluimos una prueba solo porque exista o porque suene impresionante — la incluimos si la evidencia científica real demuestra que hace más bien que daño en personas sin síntomas. Esto es lo que hemos dejado fuera, y por qué.
Nuestro criterio, en tres preguntas
¿Hay evidencia real de que detectar esto en una persona sin síntomas mejora su salud o alarga su vida?
No basta con que "a veces encuentre algo" — tiene que estar demostrado que ese hallazgo cambia el desenlace.
¿El daño que puede causar un resultado equivocado es proporcional al beneficio real?
Toda prueba tiene falsos positivos. La pregunta es qué le pasa a la persona sana a la que la prueba le dice, por error, que algo va mal.
¿Usa la mínima radiación o invasión posible para conseguir esa información?
Si existen dos formas de obtener el mismo dato y una es más segura, elegimos esa.
Si una prueba no pasa estas tres preguntas, no la ofrecemos — por muy avanzada, cara o mediática que sea.
Lo que no incluimos, y por qué exactamente
TAC y PET de cuerpo completo
Suenan como "la revisión definitiva", pero la evidencia dice lo contrario para personas sin síntomas: en estudios grandes, la detección real de un tumor relevante en un escaneo de cuerpo completo está por debajo del 2%. Lo que sí generan con frecuencia son falsos positivos —"incidentalomas"— que desencadenan más pruebas, biopsias y meses de ansiedad por hallazgos que casi nunca son relevantes. Ni el Colegio Americano de Radiología, ni la FDA, ni el Instituto Nacional del Cáncer de EEUU recomiendan esta práctica como cribado general. Además, el TAC expone a una radiación cientos de veces superior a la de un DEXA, y el PET añade a eso material radiactivo inyectado.
Resonancia magnética de cuerpo completo
Aquí no hay radiación de por medio, pero sí el mismo problema de fondo que el TAC/PET: sin síntomas ni factores de riesgo claros, genera muchos hallazgos que no significan nada clínicamente pero que, una vez que los ves, es casi imposible no investigar más. Es la misma lógica de sobrediagnóstico, con otra tecnología.
Marcadores tumorales sueltos en sangre (CA-125, CA 19-9, CEA, AFP)
El caso más estudiado es el CA-125, para cáncer de ovario. El ensayo más grande jamás realizado sobre esto —más de 200.000 mujeres seguidas durante años en Reino Unido— encontró que, por cada cáncer real detectado gracias al cribado, más de dos mujeres sanas terminaron pasando por una cirugía innecesaria a causa de un falso positivo. Y a pesar de detectar los tumores en fases más tempranas, esa detección precoz no se tradujo en que esas mujeres vivieran más tiempo. La propia conclusión del estudio fue clara: este cribado poblacional no debería hacerse. Los otros marcadores de esta familia (CA 19-9 para páncreas, CEA, AFP) tienen el mismo problema de fondo: sin síntomas ni un contexto de riesgo específico, generan más falsas alarmas que información útil.
Test de intolerancias alimentarias por IgG
Es, con diferencia, uno de los productos de "salud nutricional" más vendidos del sector wellness — y también uno de los más desacreditados por la comunidad científica. Las tres sociedades de referencia mundial en alergia e inmunología (la americana AAAAI, la europea EAACI y la canadiense CSACI) coinciden, sin fisuras, en que este test no debe usarse para diagnosticar intolerancias alimentarias. El motivo: tener IgG contra un alimento es la respuesta inmune normal y esperable de cualquier persona sana que come ese alimento con regularidad — es una señal de exposición y tolerancia, no de intolerancia. Usarlo para "descubrir tus alimentos prohibidos" genera restricciones dietéticas innecesarias en gente completamente sana.
Test de nutrigenómica ("tu dieta ideal según tu ADN")
Tecnológicamente reales —analizan variantes genéticas relacionadas con el metabolismo de nutrientes—, pero con muy poca evidencia de que traducir esos resultados en una dieta personalizada cambie de forma probada tu salud o tu peso a largo plazo, más allá de la recomendación nutricional general que ya es válida para cualquier persona.
Ecografía Doppler de carótida (velocidad de flujo y grosor de la pared arterial)
A diferencia de los casos anteriores, esta prueba no causa un daño real comparable —es una ecografía, sin radiación, sin cirugías derivadas—. El motivo para dejarla fuera es distinto: no hay evidencia sólida de que añada información útil más allá de lo que ya obtenemos combinando el panel lipídico avanzado (con ApoB y Lp(a)), la presión arterial, el PWV y el índice tobillo-brazo. El Colegio Americano de Cardiología le otorga explícitamente una calificación de "sin beneficio" para la valoración rutinaria de riesgo cardiovascular. Es un "no lo necesitas" por redundancia, no un "no lo hagas porque hace daño".
Lo que sí hacemos, en su lugar
No decimos "nunca" a todo lo anterior de forma absoluta — decimos "no como cribado automático para todo el mundo". Hay pruebas con este mismo perfil (radiación, coste, complejidad) que sí ofrecemos, pero solo bajo criterio médico individual, nunca por defecto:
- · El TAC de calcio coronario, únicamente en perfiles de riesgo cardiovascular valorados por nuestro médico.
- · El PSA, solo tras una conversación previa sobre qué significa un resultado elevado, nunca como parte automática de un paquete.
- · Mamografía y otros cribados oncológicos específicos por sexo y edad, derivados a centros especializados externos cuando el perfil del cliente lo justifica.
Nuestro compromiso
En Nexo Institute medimos con pruebas no invasivas y de bajo o nulo riesgo siempre que sea posible, y solo recurrimos a algo más invasivo o de mayor radiación cuando la evidencia real lo justifica para tu caso concreto — no porque suene bien en una lista de servicios.
Preferimos ser el centro que te dice "esto no lo necesitas" antes que el que te vende todo lo que existe.
